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La adopción de un estilo de vida orgánica ayuda a mejorar la salud de organismos y ecosistemas (1).  En general, sus partidarios consideran que cultivar y comer alimentos orgánicos es mejor para el medio ambiente.  Cultivar alimentos orgánicamente evita, en lo posible, el uso de fertilizantes sintéticos, pesticidas, reguladores del crecimiento y aditivos para la alimentación del ganado.  Los agricultores ecológicos mantienen la productividad del suelo con abonos de animales y rotación de cultivos y animales, suministrando así nutrientes para las plantas, controlando las malezas, insectos y otras plagas. 

Como resultado, además de reducir tu exposición a pesticidas dañinos, comer orgánicamente también puede reducir tu exposición a las hormonas, antibióticos y alimentos irradiados potencialmente dañinos.  El uso menor de antibióticos puede ayudar a evitar el desarrollo de resistencia a los antibióticos.  Según el Environmental Working Group (Grupo de Trabajo Ambiental) (una organización sin ánimo de lucro que se centra en la protección de la salud pública y el medio ambiente en relación con las políticas públicas), los científicos han comenzado a aceptar que incluso pequeñas dosis de pesticidas y otros productos químicos pueden tener consecuencias para la salud a largo plazo que empiezan durante el desarrollo fetal e infantil (2). 

El Sello Orgánico de Aprobación (o la Etiqueta Orgánica) garantiza al consumidor que no ha habido uso de cultivos modificados genéticamente o que no se han usado lodos de aguas negras como fertilizante, ayudando a reducir los residuos tóxicos en los ríos y lagos y la posterior contaminación de las cuencas hidrográficas y el agua potable. 

Cuando comes alimentos cultivados orgánicamente, estás apoyando a los pequeños agricultores locales, que son capaces de utilizar menos energía en el transporte de los alimentos desde el campo hasta la mesa.

La carne orgánica, el pollo y otras aves de corral orgánicos, se crían con 100% de piensos orgánicos y nunca reciben antibióticos u hormonas; además, su carne nunca se irradia.  La leche orgánica y los huevos orgánicos proceden de animales que no recibieron antibióticos u hormonas y que han sido alimentados de manera 100% orgánica por al menos los últimos 12 meses. (Los huevos de gallinas de campo, a las que se les permite forrajear, no son orgánicos garantizados). 

Varios estudios apoyan la afirmación de que las dietas orgánicas pueden reducir drásticamente la exposición a plaguicidas.  Uno de estos estudios comparó niveles de metabolitos de varios plaguicidas en 18 niños que recibieron al menos el 75% de su jugo y sus vegetales de fuentes orgánicas con los de 21 niños que recibieron al menos el 75% de su jugo y sus vegetales cultivados convencionalmente.  Los niveles de metabolitos de plaguicidas organofosforados en la orina recogida eran seis a nueve veces mayores en los niños que comieron convencionalmente1.  Otros estudios más recientes han corroborado estas conclusiones2-4

Las tesis de que los alimentos orgánicos tienen beneficios nutricionales han causado mucha controversia.  Sin embargo, hay estudios que apoyan esta afirmación.  El Journal of Alternative and Complementary Medicine publicó un estudio que muestra que, en promedio, los cultivos orgánicos contienen 86% más de cromo, 29% más de magnesio, 27% más de vitamina C, un 21% más de hierro, 26% más de calcio, 42% más manganeso, 498% más de yodo y 372% más selenio.  Es significativo también que se encontraran menos nitratos en la comida orgánica5.  Como resultante del uso de fertilizantes a base de nitrógeno, los niveles de nitrato altos en los alimentos y el agua potable pueden llegar a convertirse en nitrasaminas, potenciales carcinógenos (3). 

El Journal of Agriculture and Food Chemistry publicó que el maíz, las fresas y las marionberries cultivados orgánicamente, tienen niveles significativamente más altos de antioxidantes anticancerígenos que los alimentos cultivados convencionalmente.   Compuestos protectores como los flavonoides, son producidos por las plantas para que actúen como defensa natural en sus respuestas a estresores como los insectos u otras plantas competidoras.  El informe sugiere que la buena nutrición del suelo parece aumentar la cantidad de estos compuestos protectores, mientras que los pesticidas y herbicidas alteran su producción6.  Un estudio más reciente encontró resultados similares. (4)

Otro tema importante fue traído a la luz en una revisión de estudios en el 2010, donde encontraron una mayor incidencia de enfermedades de la tiroides y diabetes con la exposición a compuestos organoclorados7.  El Grupo de Trabajo Ambiental Environmental Working Group permanece al tanto de estos temas, ya que el debate continúa. 

¿Qué alimentos son los más importantes para comer orgánicamente?  Las carnes y los lácteos parecen estar más fuertemente contaminados con hormonas, pesticidas y herbicidas.  Los vegetales también, pero de manera variable.  Si no puedes escoger vegetales orgánicos, por lo menos busca los menos contaminados con pesticidas. 

El Environmental Working Group (Grupo de Trabajo Ambiental) publica las listas de abajo (Dirty Dozen y Clean 15 ™) que se actualizan anualmente.  Los alimentos se enumeran en orden de importancia.  Sus listas pueden descargarse en ewg.org

Con más pesticidas: en el  2010, y en USA, estas 12 verduras y frutas eran las más contaminadas con pesticidas:

Con menos pesticidas: en el 2010, y en USA, estas 15 frutas y verduras eran las menos contaminadas con pesticidas:

12 Tóxicas (Dirty Dozen) 15 Limpias (Clean 15)

Apio

Duraznos

Fresas

Blueberries (Arándanos azules)

Nectarinos

Pimentones

Espinaca

Cherries (Cerezas)

Coles

Papas

Uvas (importadas)

Cebollas

Aguacates

Maíz dulce

Piñas

Mangos

Alverjas

Espárragos

Kiwi

Repollos

Berenjenas

Melón Cataloupe

Sandía

Toronjas

Boniatos

Melón amarillo

Vegetales genéticamente modificados:

Con el fin de determinar si los productos ha sido modificada genéticamente, comprueba el código PLU (Product Look-Up), un número que aparece en la etiqueta de la mayoría de los vegetales empacados en USA.  Si el número de código es simplemente cuatro dígitos, el producto se cultiva de forma convencional, lo que significa que no es modificado genéticamente y no es orgánico.  Si el código de PLU es un código de cinco dígitos que comienza con un «8», el producto ha sido modificado genéticamente.  Si el código PLU es un código de cinco dígitos que comienza con un «9», el producto es orgánico y también, por definición, no modificado genéticamente.

Tomado del patient toolkit del IFM

Director Médico de Salud Universal.

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Médico de la Universidad del Rosario de Bogotá. Dedicó 9 años de su vida a la investigación en el área de la Inmunogenética y la Biología Molecular, en Harvard.

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